INSTALACIÓN VMWARE

Una máquina virtual en el mundo de la informática es un software que emula a un ordenador  y puede ejecutar programas como si fuese un ordenador real. En otras palabras, estaríamos teniendo un ordenador (virtual) dentro de nuestro ordenador y, en consecuencia, poder realizar esta actividad en los ordenadores trae un montón de beneficios.
Algunos de los beneficios de utilizar máquinas virtuales son:


  • No hay necesidad de tener otro ordenador (físico) para instalar o probar software.
  • Configuración de la máquina virtual a tu antojo, según con los recursos que cuente tu ordenador (memoria, disco duro, etc.).
  • La posibilidad de tener distintos sistemas operativos sin necesidad de crear particiones o tener más discos duros.
  • La posibilidad de probar software que aún no es estable  (versiones beta, alfa, etc.) y tener la certeza que no afectara a nuestro sistema operativo base.


Sin embargo, también existen algunas desventajas de utilizar este tipo de software, pero, al menos para mí, son muy pocas. La principal y más importante es el gasto de recursos. Al dividir el ordenador en dos ó más máquinas virtuales lógicamente el desempeño del ordenador (memoria, disco duro, procesador) va a disminuir notablemente, por esa razón es recomendable tener muy bien en cuenta los recursos que se utilizan al momento de crear una máquina virtual.

Voy a instalar en mi equipo la herramienta de virtualización vmware. Se descarga normalmente, como si de un programa más se tratara.
Una vez instalado nos aparece la página principal del programa que nos indica los tipos de opciones que tenemos. Por un lado si queremos crear una nueva máquina virtual, y una segunda opción donde se nos dice si queremos arrancar alguna máquina ya instalada anteriormente. 

Elegimos instalar una nueva máquina virtual.

En primer lugar nos indica si queremos una instalación típica o personalizada. Elegimos personalizada para poder configurar todas las opciones a nuestro antojo. 

En la siguiente pantalla nos pide que le indiquemos la ruta del sistema operativo que queremos instalar. Si lo tenemos en un CD/DVD tildaremos esa opción y si lo tenemos como imagen de disco le señalaremos la ruta.

Yo he elegido una distribución Linux, edubuntu. En la siguiente pantalla nos pide el nombre del S.O. y la ruta donde queremos que se instale la maquina virtual.

La pantalla que nos aparece ahora nos da posibilidad de decidir el número de procesadores que queremos asignar a nuestra máquina virtual.

En la siguiente pantalla nos pide que le asignemos el total de memoria que la máquina virtual va a poder utilizar de la propia máquina anfitriona. Tenemos que tener cuidado, sobre todo si andamos justos de memoria en nuestro equipo. Le asignamos memoria  suficiente para que pueda correr de forma adecuada pero pensando también en nuestro equipo “real”. Esto se puede cambiar una vez instalado el sistema operativo.

Una vez elegida la memoria a compartir nos aparece las opciones de configuración de red donde seleccionaremos aquella que nos permite trabajar con la misma IP del equipo anfitrión

Por último nos va dejar seleccionar si queremos que cree un disco duro virtual o que use como disco duro el físico de nuestra máquina “real” y el tamaño que queremos que tenga el disco duro virtual que va a crear.
Una vez finalizadas las opciones, el programa comienza con la instalación del sistema operativo elegido, lo cual se hace como si de una instalación “normal” se tratase.